El burnout es un proceso, no un evento. Se instala de forma progresiva y, cuando lo notamos, muchas veces ya ha afectado nuestra salud, nuestras relaciones y nuestro desempeño.
Seis señales tempranas
- Cansancio que no mejora aunque descanses el fin de semana.
- Cinismo o distancia emocional hacia el trabajo y el equipo.
- Sensación constante de ir “atrasado” sin importar cuánto avances.
- Irritabilidad y menor tolerancia a la frustración.
- Dificultad para concentrarte en tareas simples.
- Descuido de hábitos básicos: sueño, alimentación, movimiento.
Detectar estas señales no es un signo de debilidad, sino de autoconocimiento. Poner límites y pedir apoyo a tiempo es parte del cuidado profesional.



