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Organizaciones5 min de lectura

¿Eres más de imaginar o de ejecutar? Así funciona el contraste que garantiza el éxito en (casi) cualquier empresa

Por Alejandro Fuenmayor

Imagen de portada del artículo “¿Eres más de imaginar o de ejecutar? Así funciona el contraste que garantiza el éxito en (casi) cualquier empresa”

Suele decirse que cuando dos cosas son muy diferentes entre sí son como el yin y el yang.

Sin embargo, omitimos el hecho de que los opuestos, la luz y la oscuridad representadas en este símbolo taoista, en realidad forman parte del mismo elemento. No existen por separado, sino que integran un todo de manera armónica.

Las estructuras organizacionales no son ajenas a este contraste y también tienen su yin y su yang, es decir, dos partes que, a pesar de sus diferencias, dan sentido a un mismo propósito.

Beth Viner, directora de la plataforma FirstMark, lo explica en palabras sencillas a través de dos perfiles profesionales que operan de distintas maneras, pero que son complementarios: soñadores y hacedores.

El cruce entre la creatividad y el pragmatismo

Hace un par de meses publicamos un artículo donde profundizamos en la Teoría de los arquetipos de Carl Gustav Jung y cómo reconocer el tuyo permite redefinir tu carrera profesional.

Toda persona o marca puede encajar en un grupo de 12 categorías que van desde el sabio, caracterizado por su nivel de análisis y estrategia, hasta el rebelde, cuyo principal rasgo es la disrupción y la búsqueda de cambios importantes.

Algunos arquetipos son más compatibles entre sí que otros y existen centenares de combinaciones con diferentes resultados. No obstante, para Viner esta cuestión es mucho más simple y los perfiles se reducen a dos categorías cuyos atributos son enteramente contrarios.

“Algunas de las mejores relaciones del mundo están formadas por personas que son como el yin y el yang [...] Cada uno tiene amplios conocimientos y una profunda experiencia y compromiso con el éxito de la organización, solo que desde un punto de vista diferente”, expone en una charla publicada por la plataforma TED.

En dicho espacio, detalla ambos perfiles y explica qué es un soñador y qué es un hacedor.

“Es un escenario que se ve en las relaciones interpersonales, pero también en el mundo del trabajo [...] Los soñadores son innovadores, creativos y crecen en la ambigüedad de los problemas, mientras que los hacedores crean organizaciones y garantizan su éxito a largo plazo, son como el pegamento que mantiene todo unido”, detalla.

Asimismo, asevera que entre estos dos grupos existen algunas tensiones que deben superarse para que las empresas “sigan construyendo, creciendo y creando cosas distintas y nuevas”.

Cuatro claves para conectar la imaginación y lo tangible

Viner admite que a lo largo de su carrera profesional, en distintas etapas, ha sido soñadora y hacedora y, por lo tanto, conoce esos puntos críticos que tensionan las relaciones entre ambos perfiles. Para ella, hay cuatro claves que logran sincronizar lo mejor de los dos con el objetivo de alcanzar el éxito:

1 - Alinear incentivos con resultados: Para romper los silos entre soñadores y hacedores hay que crear incentivos en función del éxito general de la empresa. Cuando la compensación financiera o el reconocimiento dependen del logro compartido, las barreras de colaboración desaparecen mucho más rápido.
2 - Crear un mosh pit: Así como en los conciertos hay momentos donde se hacen “ollas” de fanáticos que se amontonan al ritmo de la música (conocida como mosh pit), las empresas deben involucrar a los hacedores en el proceso creativo desde etapas tempranas y que ambos grupos se sumen a un mismo mosh pit. Viner menciona en su charla el ejemplo de Marriott y cómo, al diseñar prototipos físicos de nuevas experiencias de hospedaje, convocan al personal de recepción para probarlos y adaptarlos antes de lanzarlos.
3 - Evitar el exceso de reductores de velocidad: La forma en la que soñadores y hacedores llevan a cabo su trabajo puede resultar incómoda en algunas ocasiones para cada una de las partes, por lo que la organización debe construir lo que Viner llama reductores de velocidad, es decir, procedimientos que expliciten una cadencia o un proceso y así crear una mejor alineación. No obstante, abusar de este tipo de barreras puede ser contraproducente para procesos de innovación y construir estos reductores de velocidad uno tras otro, cuando hay prisa en llegar a un destino, seguramente retrasa el avance.
4 - Celebrar los triunfos en conjunto: Es fácil entusiasmarse y lanzar confeti solo para lo nuevo y llamativo, pero los triunfos operativos de quienes mantienen el negocio en marcha merecen la misma celebración. Reconocer el esfuerzo de ambos lados fortalece la cultura organizacional.

En todos los ámbitos de la vida hay ejemplos de contrastes que han alcanzado el punto más alto a través de la mezcla de diferentes talentos y cualidades, por más incompatibles que parezcan: Steve Jobs y Steve Wozniak (Apple); Phil Jackson y Michael Jordan (Chicago Bulls); Phil Knight y Bill Bowerman (Nike); John Lasseter y Ed Catmull (Pixar). Lo esencial, recalca Viner, es reconocer que, sean soñadores o hacedores, todos son personas y la victoria pasa por la unión de ambos grupos.

El verdadero crecimiento de un negocio no proviene de elegir entre la visión audaz de un soñador o la precisión operativa de un hacedor, sino de crear el punto de encuentro adecuado entre ambos, donde la creatividad abre espacio a la estructura para convertirse en una realidad sostenible.

Adaptado desde pegasconsentido.cl/posts.

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