Las organizaciones viven ciclos cada vez más cortos de transformación. Nuevas herramientas, nuevos roles, nuevas expectativas. El problema no es el cambio en sí: es la acumulación de cambios sin un relato claro.
La fatiga del cambio aparece cuando las personas sienten que deben adaptarse otra vez… sin haber cerrado el ciclo anterior.
Cuatro claves para atravesarla
- Nombra lo que se pierde: el duelo también ocurre en el trabajo.
- Traduce el “por qué” a impacto concreto en el día a día.
- Reduce la cantidad de frentes abiertos al mismo tiempo.
- Celebra avances pequeños para recuperar sensación de control.
Superar la fatiga del cambio no es resistirse a evolucionar. Es recuperar claridad, ritmo y propósito en medio de la transición.



