Preocupación, incertidumbre, temor… Hay una mezcolanza de sensaciones poco optimistas respecto al futuro de la inteligencia artificial que se ha generalizado en los últimos días, todo a raíz de las declaraciones de un ingeniero que renunció a la empresa Anthropic y su advertencia catastrofista sobre el descontrolado desarrollo de esta tecnología.
Para Jacob Coxon, desarrollador de software británico, las empresas detrás de los principales modelos de IA están “actuando con irresponsabilidad y jugando con nuestras vidas”.
“[Los sistemas de IA] pronto serán sobrehumanos, podrán hackear cualquier cosa, revolucionar todos los ámbitos y ganar verdadero poder y recursos”, escribió en X, agregando que esta tecnología, sin un control estricto y límites regulatorios, podría representar un peligro mortal para la humanidad hacia el final de esta década.
Todo el revuelo generado por las palabras de Coxon enfatiza el debate que, como humanidad, estamos teniendo desde hace varios años sobre los efectos de la IA y cómo modifica el nuevo terreno por el que nos movemos en diferentes aspectos (sociales, políticos, educativos y, por supuesto, laborales).
En ese sentido, más allá de los usos que se le han encontrado en el mundo del trabajo, que van desde crear mejores filtros para la atracción de talento hasta facilitar el aprendizaje de nuevas habilidades para los y las profesionales, la mirada de las empresas ante esta tecnología transformadora y revolucionaria debe centrarse en cómo reducir las brechas de rendimiento e impulsar políticas de talento sostenible.
Profesionales 10X
Para Stephen Miles, CEO de The Miles Group, firma global dedicada a la consultoría y desarrollo de talento, la IA ampliará la brecha de capacidades entre empresas y personas, al mismo tiempo que acelerará las ventajas competitivas de quienes aprendan a trabajar con estas nuevas herramientas tecnológicas.
“Cada colaborador y colaboradora será en la práctica, un profesional tecnológico, lo considere así o no. Se puede trabajar en finanzas, recursos humanos, marketing, ventas, derecho u operaciones, pero la IA se convertirá en parte de la forma en que se realiza dicho trabajo”, aseveró Miles en un artículo publicado hace poco en Forbes.
Además, añade que cada empleado y empleada “se enfrenta a una realidad simple pero incómoda: debe superar las herramientas que le proporciona su empresa o corre el riesgo de quedar obsoleto rápidamente”.
Asimismo, desarrolla el concepto de profesionales 10X, es decir, personas que a través del uso de la IA podrán “convertirse en una versión potencialmente 10 veces mejor de sí mismo al combinar su propio pensamiento con herramientas cada vez más potentes y agentes autónomos”.
No obstante, recalca que la clave para estos profesionales 10X está en usar dichas herramientas para “pensar con IA y no a través de la IA”.
“El uso eficaz de la IA aún requiere cognición y juicio humano para maximizar su potencial [...] El empleado o la empleada de alto rendimiento comprenderá la diferencia entre delegar su pensamiento a la IA y usarla para ampliarlo”, complementa.
Buscar el desarrollo de talento sostenible
Uno de los aspectos que hemos enfatizado sobre el uso de la IA en las empresas es cómo adoptar este tipo de tecnología sin perder el toque humano, sobre todo en lo relacionado a procesos de contratación, algo que buena parte del mundo laboral ya está operando con programas impulsados por IA.
De hecho, el Foro Económico Mundial señala que el 90% de los empleadores ya utilizan algún tipo de sistema automatizado para filtrar o clasificar las solicitudes de empleo y el reporte El futuro del reclutamiento 2025 de LinkedIn destaca que el 73% de los profesionales que trabajan en atracción de talento afirman que la IA cambiará la forma en que las organizaciones contratan personal.
A su vez, Miles expone la idea de que el potencial de la IA llevará a las empresas a modificar su forma de identificar y promover talento, ya que ítems como rendimiento histórico, experiencia y antigüedad pasarán a un segundo plano, dando paso a la velocidad de aprendizaje y adaptación como los criterios principales.
“Las personas que se adaptan más rápido a las nuevas herramientas y formas de trabajar no siempre serán las personas con más antigüedad en la organización. Las empresas tendrán que reconocer a quienes demuestren la capacidad de aprender rápidamente, experimentar y repensar cómo se realiza el trabajo. El dominio del área sigue siendo importante, la experiencia sigue siendo importante, el criterio sigue siendo importante, pero la velocidad de aprendizaje será cada vez más crucial para determinar el potencial futuro de una persona”, puntualiza.
Ahora bien, por encima de lo que implique el desarrollo de la IA a largo plazo para el mundo del trabajo, algo que debe ser transversal en la cultura de toda organización es el impulso y el fortalecimiento de talento sostenible, es decir, profesionales que, además de cumplir con los objetivos inherentes a su trabajo, pueden generar un impacto positivo en su entorno.
Básicamente, lideran inspirando genuinamente, cuentan con una visión estratégica y han desarrollado una sólida conciencia social y medioambiental; son personas que, por encima de un CV impecable y un amplio set de habilidades técnicas, son la base para sostener la cultura de la organización en el tiempo.
En reiteradas ocasiones hemos remarcado la importancia que tiene la gestión de talento y capital humano para el crecimiento y desarrollo de las organizaciones en un contexto como el actual.
Se trata de un pilar clave, ya que adoptar un enfoque estratégico en la planificación de la fuerza laboral implica, entre otras cosas, impulsar una mirada sobre la gestión del talento centrada en invertir en las personas.
“Es importante gestionar el talento y desplegarlo adecuadamente, y los líderes deben saber cómo estar a la altura de las circunstancias [...] Al priorizar el talento, las empresas pueden mejorar el rendimiento organizacional y potencialmente obtener una ventaja competitiva”, explica una nota publicada por McKinsey.
Adaptado desde pegasconsentido.cl/posts.



