¿Qué es el desajuste de habilidades? Hace seis años la Organización Internacional del Trabajo hacía hincapié en esta pregunta y destacaba la importancia de encontrar soluciones a este fenómeno para no padecer sus consecuencias.
Según el organismo mundial, la discrepancia entre las competencias que buscan las organizaciones y las que poseen las personas representaba un reto enorme de formación y educación para el mercado laboral.
Desde entonces muchas cosas han ocurrido y las transformaciones tecnológicas irrumpieron de una forma nunca antes vista, lo que complejizó el panorama laboral para profesionales y empresas.
Así lo destaca LinkedIn en un artículo donde asegura que casi el 80% de las personas se sienten poco preparadas para encontrar trabajo en 2026, mientras que dos tercios de los reclutadores afirman que es más difícil encontrar talento cualificado.
Esta misma investigación enfatiza que el mercado laboral se ha vuelto cada vez más competitivo mientras que reclutadores y reclutadoras están expuestos a una constante presión por llenar vacantes rápidamente con talento que esté a la altura de las exigencias del cargo que se ofrece.
Básicamente, el desajuste de competencias que advirtió la OIT produjo una especie de fricción estructural en el mundo del trabajo que se evidencia a través de dos realidades que coexisten y se explican mutuamente: por un lado, los candidatos y candidatas sienten que los procesos de contratación son poco claros, ultraautomatizados y con competencias tan específicas que no calzan con sus perfiles; por el otro, los y las profesionales de atracción de talento creen que hay una saturación de curriculums genéricos que les dificulta el hallazgo de prospectos que realmente posean el fit técnico y cultural preciso.
Mercado incierto y… ¿a la deriva?
Dicha sensación de vértigo e incertidumbre nos lleva a pensar que el mercado laboral está en una deriva y que se ha vuelto indescifrable, pero este panorama puede entenderse mejor desde tres razones que no se pueden pasar por alto:
Brecha de competencias: El mercado laboral demanda una serie de habilidades cuyo ritmo de evolución y cambios es superior al de los planes formativos tradicionales.
Saturación vs. Escasez: Se multiplican los candidatos y candidatas con perfiles generales, mientras escasean especialistas en áreas de alta transformación.
Procesos que se dilatan: Los tiempos y los embudos de contratación actuales, a menudo, suelen alejar al mejor talento en lugar de atraerlo.
Más que un avance sin rumbo, lo que está ocurriendo ante nuestros ojos es una transición forzada e inédita hacia un nuevo paradigma.
Atraer calidad para el largo plazo
Para encarar este nuevo paradigma las personas y las organizaciones deben adaptarse a los márgenes impuestos por la irrupción masiva de las nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, asimilar que las reglas que guiaron al empleo por décadas (estabilidad en una sola empresa, progresión lineal basada en antigüedad y títulos universitarios estáticos) han dejado de funcionar.
Al mismo tiempo, es necesario que el ámbito laboral, académico y de formación trabajen de la mano para corregir la actual desconexión que existe entre oferta y demanda, pues mientras las empresas buscan competencias líquidas y altamente especializadas, los profesionales se forman en marcos rígidos que caducan rápidamente.
Asimismo, quienes están al frente de las áreas atracción de talento apuntan que la apuesta de cara al futuro está en saber optimizar los recursos. Así lo recalca un artículo de Octagon Professionals, donde se enfatiza que “los presupuestos se mantienen estables y los reclutadores recurren a la automatización para agilizar el proceso de contratación. Al mismo tiempo, la contratación basada en habilidades y la rapidez en las respuestas se han convertido en expectativas habituales de los candidatos”.
“La selección de personal se está convirtiendo en una disciplina basada en datos y asistida por IA, en lugar de ser un proceso puramente manual”, añade la nota.
Al mismo tiempo, el reporte The Hire Standard resalta que los expertos y expertas en el mundo de la contratación coinciden en que los equipos de reclutamiento de alto rendimiento deben adaptarse a esta nueva normalidad con tecnología, cambios en los procesos y un enfoque centrado en las personas, una idea que coincide con lo que plantea la investigación The Future of Recruiting 2025 de LinkedIn.
De acuerdo con lo que señala este último trabajo antes mencionado, la desaceleración de la contratación inclina la balanza del talento hacia la calidad. “Cada contratación debe ser importante, lo que implica priorizar el valor a largo plazo sobre la eficiencia a corto plazo. No sorprende entonces que hasta el 89% de los y las profesionales de atracción de talento coinciden en que será cada vez más importante medir la calidad de la contratación [...] Al evaluar continuamente el valor de las nuevas contrataciones, los empleadores y empleadoras pueden obtener información valiosa sobre la eficacia de su proceso de reclutamiento y realizar los ajustes necesarios”.
No obstante, medir la calidad de las contrataciones sigue siendo un tema con dificultades que complican su abordaje y solo el 25% de los participantes del reporte The Future of Recruiting 2025 afirmó tener mucha confianza en la capacidad de su organización para hacerlo de manera efectiva.
El gran desafío que tenemos por delante, tanto profesionales como empresas, va mucho más allá de darle rumbo y sentido al barco del mercado laboral, la clave está en cómo rediseñar los puentes que conecten la educación, el empleo y las organizaciones.
Entender y abordar esto cuanto antes nos permitirá reducir esas barreras y fricciones estructurales descritas anteriormente y potenciar la fuerza laboral de la próxima década.
Adaptado desde pegasconsentido.cl/posts.



